LA ESPOSA - John MacArthur


06 Nov
06Nov

LAS MUJERES JÓVENES: Las mujeres de edad deben enseñar a las mujeres mas jóvenes "a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos..." (Tit. 2:4-5). "Mujeres jóvenes" se refiere a aquellas que pueden concebir niños o que todavía los están criando. ¿Qué cualidades debían caracterizar su vida?
Ame al esposo: En el texto griego se usa una sola palabra, philándrous, para la traducción de la frase "amar a sus maridos". Pablo usa los mismos para describir ser "mujer de un solo hombre", totalmente dedicada a su propio marido. Usted debe recordar que amar a su esposo no significa que siempre sentirá el flujo de emociones que caracterizó su amor al comienzo de su relación. El matrimonio es un compromiso satisfecho que va más allá de los sentimientos a una devoción, a un nivel de amistad que es profunda y satisfactoria. Si usted no ama a su esposo, necesita adiestrarse en amarlo. Sírvale bondadosa y cortésmente cada día y pronto hará una inversión tan grande en él, que se dirá a usted misma: ¡He invertido tanto de mí misma en este hombre que no puedo dejar de amarlo!. Es un pecado desobedecer este mandamiento.
Amante de los hijos: Esta característica es la traducción de una sola palabra griega, philotéknous y significa ser “amante de los niños.” Esas mujeres que no tienen hijos significan mucho para el reino de Dios porque le ha dado la libertad de servir de manera singular. Dios quiere que las mujeres que son madres amen a sus hijos lo que implica hacer sacrificios personales para el beneficio de esos hijos. Recuerde, amar a los hijos no se basa en las emociones. Más bien es su responsabilidad vaciarse usted misma en la vida de su hijo de modo que él o ella crezca en el amor de Cristo.
Prudente: Las mujeres deben ser enseñadas a ser prudentes, una característica de los ancianos (1 Ti. 3:2) y de los hombres de edad (Tit. 2:2). Se refiere al uso de sentido común y la toma de buenas decisiones. Esas cosas se aprenden mejor mediante el ejemplo, y ahí es donde las mujeres de edad pueden ejercer una gran influencia.
Casta Las mujeres jóvenes deben ser moralmente puras, virtuosas y sexualmente fieles a sus esposos. Deben dedicarse a ese único hombre en cuerpo y espíritu.

Cuidadosa de su casa: Tito 2:5 también dice que las mujeres jóvenes deben ser "cuidadosas de sus casas". La responsabilidad de una mujer está en el hogar porque ese es el lugar donde puede tener el mayor impacto en el mundo mediante la crianza de hombres y mujeres piadosos.
Bondadosa: Una mujer joven debe caracterizarse por ser gentil, compasiva y misericordiosa hacia otros.
Sujeta a su esposo: Esto reitera la enseñanza de Pablo en Efesios 5:22. Una mujer joven piadosa entiende el orden diseñado por Dios y se somete a éste (vea 1 Co.11:5). DIRECTRICES DIVINAS PARA LAS ESPOSAS Con frecuencia las esposas llevan lo peor de Efesios 5:22-23, aunque la mayor parte del pasaje trata con actitud y las responsabilidades del marido hacia su esposa. Hay una tendencia de parte de los hombres de agarrar a sus esposas y gritarles "¡sométete!". Pero es interesante notar que el verbo traducido "someteos" tiene una fuerza suave puesto que realmente no aparece en el texto griego, su significado está implícito y es tomado del versículo 21. Pablo manda a cada uno a someterse el uno al otro en el temor del Señor y, como primer ejemplo, la esposa debe someterse a su propio esposo. "Estar sujeto" se refiere a renunciar a los derechos de uno. En manera alguna implica una diferencia en esencia o valor. Se refiere, sin embargo, a la sumisión voluntaria de uno mismo. Esposas, la sumisión debe ser la repuesta voluntaria a la voluntad de Dios, una decisión a renunciar a tus derechos y entregarlos a otros creyentes en general y ordenar la autoridad particular, en este caso tu propio esposo. Pablo no da un mandato a la esposa a obedecer a su esposo, como manda a los hijos y esclavos a obedecer a sus padres y a sus amos. (6:1,5). El esposo no debe tratar a su esposa como esclava, con mandatos en forma de ladridos. Deben, más bien, tratar a su esposa como igual, asumiendo sus responsabilidad dadas por Dios de cuidar, proteger y proveer para ella. De igual manera, la esposa cumple la responsabilidad que Dios les dio cuando voluntariamente se somete a su propio esposo. Eso refleja no solo la profundidad de intimidad y la vitalidad en sus relaciones, sino también el sentido de pertenencia que una esposa tiene hacia su esposo. Tanto la posesividad como la sumisión mutua de la relación entre el esposo y la esposa es hermosamente expresada en la primera epístola de Pablo a los Corintios, donde deja claro que las relaciones físicas y las obligaciones no son unilaterales. "El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer" (1 Co.7:3-4). 

El marido no posee a su esposa más de lo que ella lo posee a él. Él no es superior y ella no es inferior, se pertenecen el uno al otro. Efesios 5:22 concluye que una esposa debe estar sujeta a su esposo "como al Señor". Todo lo que hacemos por el Señor ha de hacerse, en primer lugar, para su gloria y para agradarle a Él (1 Co.10:31). De modo que cuando nos sometemos a otros, ya sea en sumisión mutua o en autoridad funcional, lo hacemos porque es la voluntad del Señor y a la postre la sumisión es a Él. Una esposa que debidamente se somete a su esposo se somete al Señor. ¿Por qué? "Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador" (Ef.5:23). Una esposa que responde voluntaria y amorosamente, honra a Dios, a su esposo, a su familia, y a sí misma. Además, se convierte en un hermoso testimonio del Señor delante de un mundo vigilante. Puesto que Cristo es "el Salvador del cuerpo" (Ef.5:23), Él es el Perfecto proveedor, Protector y Cabeza de la iglesia. De modo que Él se convierte en perfecto modelo de conductor para el esposo que debe ser el proveedor y protector de su esposa. Las esposas son nada más que coproveedoras y coprotectoras con sus esposos así como la iglesia ha de tener ese papel junto a Cristo. La esposa debe florecer bajo la provisión y la protección de su esposo. 

Ese es el patrón ordenado por Dios. Cuando le seguimos, nuestro hogar es más feliz, nuestros hijos más piadosos y habrá menos divorcios. Dios será honrado, y su Palabra no será blasfemada. Finalmente, el versículo 24 dice que la esposa debe someterse a su esposo "en todo". Hay una sola excepción: si su esposo le dice que haga algo contrario a las Escrituras, ella tiene que obedecer a Dios (vea Hch.5:29). La clave para ser esa clase de esposa es estar "llena del Espíritu" (Ef.5:15), que es equivalente a permitir que "la Palabra de Cristo more en abundancia en vosotros" (Col. 3:16).

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